La Metapintura y su rebelión con la pintura tradicional

Es tan común que obras literarias, películas, historias; estén dentro de otras obras. Es como cuando vemos una película y allí los protagonistas ven otra película. Esto brinda nuevas sensaciones de experiencias totalmente diferentes dentro del arte, según un análisis del portal Cultura Colectiva.

La intención de la pintura debe interactuar directamente con la persona que disfruta de la obra, con cualquiera de los significados con el cual se sienta identificado. Para lograr eso, muchos autores han optado por darle un giro ‘atrevido’ al estilo de sus pinturas.

Y se incluyen en las obras, como un cuadro más, que los muestra realizando la obra; o también que enriquecen el lienzo agregando más pinturas. Esto toma el nombre de Metapintura.

Lo más tradicional

Es claro que comúnmente cuando asistimos a una galería de arte o cualquier tipo de exposición, hay pinturas que solamente muestran la obra, más no al autor. Giras por el pasillo de la derecha y está una obra surreal. Al frente, hay una pintura futurista o abstracta, etc. En fin, la mayoría encierran un estilo parecido que no muestra la figura del artista cuando crea la obra.

El concepto

Es un cuadro que toma un tono autoreferencial sobre el hecho de pintarse o pintar. Es el método que utilizó el sujeto que se pensó como pintor. Por ello, cuando un cuadro o varios se encuentran dentro de otro y el creador está allí, es un recurso o tendencia que aporta a un análisis autorreflexivo del artista. Es un juego intelectual y estético que agrega un segundo nivel al arte pictórico.

Algunos ejemplos…

Un demostración clara de este estilo es El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas de Bruselas de David Teniers. Esta obra recoge todas las obras que el archiduque poseía. Él es retratado con un sombrero junto al pintor de esta representación.

La pintura muestra el momento en el que el artista conoció el lugar para plasmarlo en un lienzo.

Otro ejemplo de metapintura es San Lucas pintando a la Virgen y al Niño de Martin van Heemskerck. Allí el santo patrono de los pintores es representado y a su lado está el autor físico del cuadro.

Heemskerck se inmortalizó en esta obra.

El popular cuadro de Las meninas de Velázquez, también maneja este estilo. Un cuadro en el cual las personas pueden identificarse con la presencia de más personajes, incluyendo al artista.

Esta pintura tiene una composición que transmite la sensación de vida y realidad del día a día.

Margarita María de Roodere y sus padres de Gerard van Honthorst, es un caso muy interesante de metapintura. El autor de esta está retratado por la muchacha que muestra contenta su ‘obra final’. Sin embargo, el autor se pintó a sí mismo y ‘posiblemente jugó con la mujer a pintarle mientras ella pintaba a quien solía pintar’, enuncia el portal.

Un cuadro con una concepción difícil de comprender, pero que encierra la obra del autorretrato del artista y la representación del mismo al pintar el cuadro.

Pintarse en el acto de pintar es una rebelión en la disciplina tradicional del arte. Sin embargo, podrían existir tantos significados para conocer el porqué de incluir otros elementos en en la pintura.

Pero abre al debate en que, ¿es un autocuestionamiento del artista? o ¿un intento de complacer el ego del pintor?.

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